Ramón

 

Ramon1Ramon:
Voluntario Español cuenta sus anécdotas e impresiones sobre el trabajo realizado durante su estadia en Abancay - Apurimac - Perú

 

Voluntario en tierras peruanas

Soy español de Catalunya y hace tiempo que soy voluntario. Ser Voluntario a mi entender, quiere decir, dedicar “parte” de uno mismo y desinteresadamente a una causa, sea humanitaria, ecológica o…, que le llegue al corazón. En mi caso, particularmente dedico parte de mi tiempo a personas que carecen de recursos económicos o humanos, visitando a personas ancianas que viven en un asilo y también colaborando con CARITAS de Banyoles.

Al cambiar mi situación laboral decidí hacer voluntariado en el Perú, en la Institución de CARITAS ABANCAY, vinculado generosamente por un sacerdote que trabajó por esos lugares y que actualmente administra la parroquia de Banyoles.

Después de esa experiencia vital sólo tengo palabras de gratitud por las personas que me acogieron durante los 4 meses que estuve en Abancay-Perú. Al principio todo fue un impacto, me impresionó mucho su cultura, su sencillez, su forma de vida. Y de modo muy particular me sorprendió mucho el estilo de voluntariado. De donde yo vengo, se practica de una forma coordinada y partiendo de instituciones, pero en el Perú vi a muchas personas que individualmente y de manera totalmente desinteresada ayudan a personas con algún tipo de necesidad. Vi que donde no llegan las instituciones, siempre llega una persona con buenos sentimientos, esto de donde yo vengo es un hecho muy poco practicado.

El voluntario presencial, puede ser cualquier persona que tenga estas cualidades: que sea responsable, que sea constante en la tarea asignada, que quiera trabajar en equipo y quiera dedicar parte de su tiempo a hacer alguna acción que beneficie a personas individuales o comunidades que viven con riesgo de caer o que estén en estado de marginación, situación que se da por la falta de recursos humanos, sociales, económicos...

De estas personas o grupos vulnerables, que tuve la oportunidad de relacionarme fueron: ancianos, niños, enfermos y madres solteras.

Las acciones del voluntario son desinteresadas, pero en ellas hay sin lugar a dudas una retribución personal. A mi personalmente me reconforta mucho al ver que sin mucho esfuerzo se pueda ayudar a alguien a salir de una situación difícil, o cómo mínimo a hacerla más llevadera, dando un bien material o un apoyo moral. La mayor satisfacción que recibe un voluntario, es cuando alguien que hayas ayudado a recuperar su dignidad te da las gracias. Yo personalmente experimento una gran paz interior y me siento reconfortado al ver que mi esfuerzo y ayuda ha sido útil.

Desde España os animo a que seáis voluntarios de alguna organización que se dedique a trabajar con y para las personas que más lo necesiten, ¡vale la pena!

Tal como dice el padre Doroteo de CARITAS ABANCAY: “adelante, ánimo que tu puedes”
Desde Catalunya un abrazo
Ramón