María Tudela

Maria1Maria Tudela:
La pobreza y la realidad que se vive en las comunidades campesinas.

 

Cáritas Abancay, a través de la Fundación Rode, nos brindó la posibilidad de compartir con ellos un mes (Febrero-Marzo). Siento la necesidad de decir de antemano que únicamente tenemos PALABRAS DE AGRADECIMIENTO hacia Cáritas Abancay, que nos trató y cuidó como nunca hubiéramos imaginado en un viaje de esas características.

Gracias, muchas gracias a personas como el P. Santos Doroteo, al Sr. José Guevara, la Dra. Liz, Esperanza Ticona, Érica…, las dos monjitas que estaban en nuestro Centro y con mucho, mucho cariño, a Aquilina esa magnífica y tímida señora que nos mimó y cuidó como a sus propios hijos y que sin duda siempre tendremos en el recuerdo de nuestros corazones, también a su hija Yuishi.

En el tiempo que estuvimos en Abancay, distribuimos la mayoría de los días en el centro de Salud Santa Teresa, el orfanato, el Asilo de Ancianos y el Centro Penitenciario. Además, hicimos varias campañas de salud en diferentes comunidades que a continuación cuento:

CACHORA
Nuestra primera campaña sanitaria fue en el distrito de San Pedro de Cachora, uno de los 9 distritos de la provincia de Abancay, ubicada en la región Apurímac en el Perú.
Cuando llegamos a Cachora, nos estaban esperando en un colegio que habían habilitado para la jornada de ese día. Nos recibieron calurosamente con un desayuno que consistía en pequeños panecitos (“pancitos” como los llaman ellos) y té con leche, que tuvimos el gusto de compartir con todos los lugareños que allí acudieron para solicitar sus consultas médicas.
Seguidamente, se celebró una Eucaristía en el patio del Colegio, y a continuación comenzó nuestra tarea, que consistía en hacer revisiones básicas de salud y atender las dolencias que padecían en la medida de nuestras posibilidades. Para ello habilitamos una de las aulas del colegio como sala sanitaria, utilizamos los propios pupitres y sillas de los nenes como diferentes consultorios. En otras aulas improvisamos una pequeña farmacia con los medicamentos que Caritas Abancay había conseguido.
Atendimos fundamentalmente a población en edad adulta. Cuando les llegaba el turno, les tomábamos la tensión, se midió la glucemia y el perímetro abdominal. Tras este básico screenig pasaban a los diferentes consultorios para preguntar por las dolencias que aquejaban. Dados los escasos medios diagnósticos con los que contábamos, les hicimos tratamientos sintomáticos. Al finalizar, comimos todos juntos, los voluntarios, el equipo de Caritas Abancay, los de Santa Teresa y parte de los responsables de la campaña en Cachora.

Sin duda, un día para recordar. Por primera vez, desde que llegamos a Abancay, pudimos comprobar la pobreza y la realidad que se vive en las comunidades campesinas.

MARJUNI
Se trataba de nuestra segunda salida fuera de Abancay. Primero fuimos a la reunión que se celebra a primera hora de la mañana en Caritas, todos los lunes. Ahí, se exponen todas las iniciativas, problemas, propuestas y además sirve para que se vean todos los miembros de Caritas que de normal trabajan en diferentes lugares.

Una vez finalizada partimos hacia Marjuni, una pequeña Comunidad situada a unos 4.000msnm. Pero no pudimos llegar hasta ella debido a las lluvias y derrumbes, de manera que quedamos en un punto a partir del cual era imposible seguir avanzando con las furgonetas (camionetas, en peruano). Fue asombroso, a la vez admirable, ver cómo, hasta ese lugar, iban llegando lindas personitas montadas en caballos y mulas, tras muchas horas de caminata.
En esta ocasión no íbamos por temas sanitarios, sino para repartir víveres. Nos explicaron que esto no es lo habitual, que de normal no se les da directamente comida, sino que les ayudan con otros medios (contracción de pozos, enseñarles a explotar correctamente el cultivo…, o sea, proyectos de desarrollo y productivo), para que no se acostumbren a obtener comida a cambio de nada. En esta ocasión, la salvedad era debido a que había habido unas intensas heladas que junto con las lluvias habían destrozado sus cultivos de patatas…

Lo primero fue celebrar una Misa con el P. Eliseo Carrasco. Tras ello, procedimos a repartir paquetes de espaguetis y galletas a los grupos de comunidades de Marjuni, kishuará Payancca, Lahuañi, encabezadas por las autoridades. Según nos dijeron los propios lugareños, para ellos eso es un auténtico lujo, ya que de normal su comida esta basada en patata deshidratada junto con queso para darle sabor. Una vez iban adquiriendo las cajas con comida las iban cargando en los caballos y en las mulas…, e iban partiendo hacia sus comunidades porque les quedaban varias horas de caminata cuesta arriba.

Al finalizar el reparto, el presidente de una de las aldeas nos invitó a comer en su hogar, no hay palabras para expresar lo agradecidos y espléndidos que son, prácticamente no tienen nada para comer ellos, pero -para agasajar nuestra “colaboración”- son capaces de compartir o mejor dicho conseguir lo que ellos no pueden comer más que en días destacados, si es que pueden, como es carne de cordero.

Fue uno de los días en los que sin duda sentí aprender y recibir cariño de esas personas a cambio de “nada”.

CIRCA
Circa es otro de los 9 distritos de la provincia de Abancay, ubicada en el Departamento de Apurímac. Igualmente ese día, se comenzó con una Eucaristía, en la pequeña Iglesia de la aldea. Tras ello, nos ubicamos en el propio Centro de Salud.

En esta ocasión, la población a la que atendimos fue de todas las edades, tanto pediátrica como adulta. Igualmente que en Cachora, contábamos con escasísimos medios diagnósticos, hecho que junto a la gran cantidad de personas que esperaban durante mucho tiempo para consultar, hacía que fuese difícil llegar con certeza a un diagnóstico…, teníamos que limitarnos a un tratamiento sintomático en la mayoría de las ocasiones.

Una vez más, tuvimos que agradecer la enorme hospitalidad con la que nos acogieron y la comida que nos brindaron.

PUEBLO JOVEN (Abancay)
Nuestra última campaña fue en la misma ciudad de Abancay, a pocos metros más arriba del centro oftalmológico Enrique Pélach (lugar donde felizmente estuvimos alojados, mimados y cuidados por nuestra querida señora Aquilina).

Una vez más dedicamos toda nuestra jornada de ese día a ofrecer una asistencia sanitaria básica. Esta vez cantábamos con la colaboración de los expertos médicos peruanos que habitualmente dan cobertura a la población que ese centro de salud abarca.

Aunque el poquito tiempo, un mes, no da mucho de si, algo tengo claro de este viaje y es que sin duda he recibido muchísimo más de lo que yo he podido dar: He recibido cariño de la gente que no tiene medios y sobre todo he APRENDIDO de esas personitas que viven y se conforman con tan y tan poco, pero que sin embargo son FELICES.

Esto me ayuda a ver la realidad, y saber que aunque soy muy afortunada de vivir con muchas facilidades, hay una realidad que no debo olvidar.

Al llegar a España los contrastes son fuertes. La experiencia de los Andes del Perú, del Perú profundo, como dicen otros, nos ayuda a saber valorar lo que tenemos.

Una vez más MUCHAS GRACIAS A CARITAS ABANCAY y al Centro Médico SANTA TERESA.
Un abrazo

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