Begoña

Begona1Begoña:
Experiencias de algunas personas que conocí durante mi estadía en Perú.

 

¡Hola!

Soy Begoña, una de los voluntarias españolas que estuvimos en Abancay el pasado Febrero-Marzo.
Antes que nada, pedir disculpas por mi tardanza en enviaros mi experiencia con vosotros. Aquí os la envío.
Al pensar en Caritas Abancay y en nuestra experiencia allí la primera palabra que me viene a la mente es GRACIAS; gracias porque en todo momento nos hemos sentido cuidados, porque nos atendieron extraordinariamente, y porque nos han permitido conocer a muchas personas maravillosas, y vivir una experiencia que nos ha abierto la mente y tocado el corazón.
Como decía, personas maravillosas hemos conocido muchas, y además del personal de Caritas, yo me acuerdo especialmente de 4:
Las primeras, Aquilina y su hija Lluishi. Aquilina, nos trató fenomenal, y nos hizo unas comidas que no olvidaremos; y Lluishi, que combinaba la alegría y la inocencia de una niña, con la responsabilidad y el saber hacer de un adulto. Ambas el reflejo de la bondad.
La tercera, una mujer que atendimos en Circa, estaba casada y con hijos, y además de encargarse de todas las tareas del hogar, hacía el trabajo que le correspondía a su marido, pues este se había quedado paralítico. Estaba muy preocupada por él. Me pareció una mujer muy fuerte y muy entera. Recuerdo también que durante las consultas, muchas veces entraba a ayudar con la traducción del quechua, para que pudiésemos atender a sus conocidos. También ayudaba a buscar a algunas personas que no se encontraban en la cola de la consulta al llegar su turno. Me pareció una mujer ejemplar.
Y por último, una mujer que conocí en el asilo. Tenía los sentimientos a flor de piel y era muy entrañable. Me conmovía ver como agradecía cualquier pequeña cosa que hiciéramos, como hacerle la revisión médica. Esto me hace reflexionar sobre todo lo que tenemos que agradecer nosotros.

De los días que pasamos allí, unos de los que más me gustaron fueron los que acudimos al orfanato. Además de revisar médicamente a las niñas, miramos primero sus historias. De ese modo, supimos que circunstancias habían llevado la niña al orfanato. Había desde padres asesinados a padres que no podían hacerse cargo, bien económicamente, bien por enfermedades mentales etc. Era tranquilizador ver como a esas niñas se les proporcionaba un hogar, alimento y educación. Cuando fuimos a despedirnos, jugamos un partido de vóley con las más mayores, y a algunas les costó un poco porque tenían que estudiar. Así que tras repasar las tablas de multiplicar, se pusieron a jugar.

Dado que María os ha contado nuestra experiencia, haciendo un resumen de todo, y centrándose principalmente en las campañas médicas, me ha parecido mejor contaros lo que a mí más me llamó la atención, en vez de repetirlo todo.

De nuevo, muchísimas gracias por todo.

Un saludo, Begoña.

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