Verónica Cervellón Hervás

Vero2018volEl destino quiso guiarme hasta mi querido Abancaycito, Perú. Gracias a la acogida de Cáritas Abancay y la Fundación Albihar, tuve la gran suerte de ser una de las becadas por el CICODE para realizar mis prácticas en terreno de Cooperación al desarrollo.  Durante cuatro meses he estado dando apoyo a la Gerencia de Proyectos de la entidad de Cáritas.

Una de mis principales actividades ha sido dar soporte en el monitoreo y sistematización del proyecto: Mujeres y Varones Participan en Equidad en el Proceso de Desarrollo de la  Comunidad Campesina de Choccemarca.

 

 

También he actualizado diversas herramientas de gestión de la entidad y esporádicamente he colaborado en varias campañas de Ayuda Humanitaria, llevadas a cabo en diversas comunidades de Apurímac. Todas las tareas que implican estas actividades, me han reforzado mucho mis habilidades, técnicas y herramientas para ejercer adecuadamente mi profesión como futura técnica en cooperación.

Pero sin duda, esta experiencia me ha enriquecido muchísimo más a nivel personal, generando en mí más humildad, empatía, gratitud y ser más consciente del valor que tienen muchas cosas, que determinadas personas en algunos lugares del mundo, tenemos el privilegio de dar por hecho. Como puede ser una letrina donde hacer nuestras necesidades, una ducha, una cocina bien equipada y sobretodo bien ventilada, una casa donde no todos y todas convivimos en armonía en el mismo cuartito; mama, papa, abuelos, hijas, cuys, gallinas, el chanchito..., el acceso a agua potable, disponer de una buena mantita/frazada para abrigarnos del frio, donde niños y niñas van con regularidad a la escuela y no acompañan en las labores del campo ni al cuidado de los animales …
Durante mi estada en el Perú, me he preguntado muchas veces: ¿Dónde estará el país que consideran de renta media? Yo no lo he conseguido ver. Perú es uno de los países con más desigualdad que he visto. Existe una diferencia descomunal y muy visible entre las zonas rurales y las zonas urbanas, pero en estas también hay una gran desigualdad entre unas áreas u otras.  Los y las ciudadanas de este país conviven con la gran corrupción en todas sus escalas, con el tener que pagar por todo, donde hay una grandísima desigualdad de género, con la desvalorización de todo el sistema público y con la gran inseguridad de sus calles.  
Existen dos Perús, el turista y el que no lo es, te animo a conocer el segundo.  A rodearte de mamitas y papitos que compartirán contigo el poco camote, mate, chicha, sopita, chicharrón que tengan en sus mesas, mientras de fondo irá sonando el huayno y la cumbia.  A empaparte de toda su sabiduría y conectar con la magia que desprende su espectacular naturaleza.
Gracias de corazón a todo el equipo de Cáritas Abancay y de la Fundación Albihar por esta experiencia, especialmente, a María Luisa, IngDavid, a señora Marta por darme la oportunidad y por su apoyo. También a mí querido equipo de Choccemarca; Toño, Bernabé, Whashi y Edwin, y a mis compis de oficina Angela y Percy, por toda vuestra comprensión, apoyo y risas.
Pero sin lugar a dudas, mi experiencia no hubiera sido la misma sin mi familia anfitriona. Me abrieron las puertas de su casa y me hicieron sentir desde el primer momento que era mi hogar. Gracias por las conversaciones, por las risas, por cuidarme, por mimarme, por las sopitas tan ricas que me han preparado, por los juegos de mesa, por cantar en voz en alta en la casa siempre acompañándonos el sonido de la guitarra, por la acogida tan bonita de tod@s l@s miembr@s de vuestra familia,… Porque Lula y Paco siempre serán mi mamita y mi papito preferidos del Perú, y por supuesto mis engreídas serán Stephany y Jule.

 

Todas y todos ustedes me han hecho sentir muy feliz estos cuatros meses, siempre estaré inmensamente agradecida, no volveremos a encontrar en el camino.  Sumacta munacuyquichis ñocca!