Nerea e Inés

nerea-inesNerea:
Las personas son muy hospitalarias y no dudan en hacerte partícipe de su mundo, su modo de vida, pese a ser nosotros poco más que unos extraños para ellos.

 

 

Nuestra estancia en Perú ha sido muy positiva. La experiencia sólo duró un mes pero tuvimos el tiempo suficiente para ver qué proyectos llevaba Cáritas en la región de Apurímac e intentar colaborar y formar parte de ellos en la medida de lo posible.
Inés y yo, estudiantes de arquitectura, estuvimos planteando el proyecto de ampliación de la clínica Santa Teresa, trabajando desde la oficina de la organización.

Esta rehabilitación no dejó de ser una propuesta pero pusimos en ella muchas ganas. Consistía en una redistribución de la parte existente y el diseño de una zona nueva que permitiera al centro de salud subir de categoría y poder asumir más campos de la medicina y más responsabilidades.
En ocasiones, también veíamos el trabajo de la fundación en “salidas a campo”. Nos ilusionaron especialmente los proyectos en estas zonas, por ser zonas de más difícil acceso pero de gran necesidad. La inauguración de sistemas de abastecimiento de agua potable en 21 comunidades nos pareció algo básico e imprescindible y quizás por ello fue de los proyectos que más nos interesó.
Por otro lado, el contacto con la gente en este tipo de visitas es de las mejores sensaciones que nos llevamos de Perú. Las personas son muy hospitalarias y no dudan en hacerte partícipe de su mundo, su modo de vida, pese a ser nosotros poco más que unos extraños para ellos. En todo momento nos han hecho sentir como en casa y eso, desde luego, es algo que hemos tenido y tenemos muy presente. La escuela de alternancia de Arcahua o el sistema de abastecimiento de agua en Moyo Corral son algunos de los proyectos que tuvimos la suerte de poder ver terminados.
Tampoco podemos olvidarnos de la gente de Cáritas Abancay que en todo momento nos cuidó como si fuéramos de la familia.
Gracias por todo.